El Pase del Niño Viajero, celebrado cada 24 de diciembre en Cuenca, es la festividad religiosa más significativa del Azuay, con un gran convocatoria que trasciende lo local. Su relevancia no solo radica en su carácter católico, sino también en su profunda dimensión cultural, social y simbólica, que moviliza a diversos actores y refuerza la identidad y cohesión comunitaria.