Con música, tradición y una variada oferta gastronómica, el Mercado 3 de Noviembre celebró sus 68 años de vida institucional. Durante tres días, del 1 al 3 de noviembre, comerciantes y visitantes disfrutaron de una programación especial que rindió homenaje a la historia, identidad y riqueza cultural de este tradicional centro de abasto de Cuenca.
Marisol Peñaloza, alcaldesa subrogante de Cuenca, destacó el trabajo arduo que realizan las comerciantes para posicionar este centro de abasto "mi saludo fraterno a este lindo mercado que hoy conmemora un nuevo aniversario, que sigan transformado con su trabajo y compromiso este espacio de comercio", puntualizó Peñaloza.
Las festividades estuvieron marcadas por presentaciones de danzas tradicionales, la divertida carrera del cuy y una amplia muestra de la gastronomía típica cuencana: hornado, cuy con papas, fritada, cascaritas, morcillas y otros platos tradicionales conquistaron el paladar de quienes llegaron hasta este espacio para compartir en familia y disfrutar de los sabores que forman parte de la identidad gastronómica de la ciudad.
Estas actividades contaron con el acompañamiento de la administración municipal actual, a través de la Dirección de Mercados, que impulsa acciones de promoción, dinamización económica y fortalecimiento de los espacios de comercio. El objetivo es posicionar a los mercados, plazas y plataformas como verdaderos destinos turísticos, donde no solo se encuentran productos frescos y de calidad, sino también historia, cultura, tradición y experiencias Gastronómicas.
También se realizó la entrega de 4 sistemas de video vigilancia y 1 sistema de alarma comunitaria desde el Consejo de Seguridad Ciudadana(CSC) para fortalecer la seguridad de este tradicional centro de abasto.
Con 68 años de trayectoria, el Mercado 3 de Noviembre reafirma su importancia en la vida comercial y cultural de Cuenca. Sus comerciantes, protagonistas de esta celebración, mantienen vivo un legado de trabajo y servicio que convierte a este espacio en un punto de encuentro para propios y visitantes, demostrando que los mercados son parte esencial de la identidad y el patrimonio vivo de la ciudad.